Grupo Loga | 0

“Cada persona es única y diferente, su educación no puede ni debe ser igual”

Entrevista Celia RodríguezPsicóloga, pedagoga, experta en necesidades educativas especiales y cofundadora de Educa y aprende

Fuente:http://blog.tiching.com/celia-rodriguez/#more-18049


¿Qué retos tiene la educación hoy día?
Son muchos. La sociedad ha avanzado a un ritmo vertiginoso en los últimos años y la educación debe adaptarse a ese ritmo y dar respuesta a las nuevas necesidades sociales. Los grandes cambios sociales de las últimas décadas se relacionan con la nueva era de la comunicación y la tecnología, la pluralidad cultural y social a la que hay que dar respuesta. Hoy en día es imprescindible aceptar, respetar y sobre todo valorar las diferencias, los cambios laborales que hacen que determinadas funciones que antes eran únicamente de las familias, ahora se compartan con la escuela y los centros educativos, etc.
Actualmente, ¿qué competencias piensa que deben aprender los niños y niñas?
La educación se enfrenta a una realidad cambiante, a una sociedad plural, a una era de la comunicación y de la información. Ya no es tan importante dotar de contenidos a las nuevas generaciones, sino de competencias para aprender a aprender, proporcionar una educación en valores y una educación emocional que hagan posible su desarrollo para que se conviertan en adultos responsables, autónomos y capaces de ejercer su ciudadanía. Estamos educando a personas y debemos abarcar todas las dimensiones: el saber conocer, el saber hacer y el saber ser, que es lo que normalmente queda descuidado y por ello debemos ponerle énfasis. Podemos sintetizar la labor educativa en 3 “mantras”.
¿Cuál sería el primero?
“Todos pueden”, solo tenemos que buscar el modo de que puedan y ofrecer la respuesta educativa más adecuada para cada uno. A menudo, nos centramos en programas educativos y pautas demasiado generales, y en lo que el niño no hace o pensamos que no puede hacer. Es hora de desterrar esas concepciones y empezar a aceptar y respetar a cada niño como un ser único que aprende, piensa y se emociona de un modo particular y la labor del educador parte por entenderlo y favorecer su desarrollo desterrando el “no puede”.
¿Y el segundo?
La educación personalizada, en el sentido en que se logre respetar los tiempos, ritmos, e intereses de cada niño o niña. A menudo se habla de una educación personalizada, pero es más una idea que una realidad. Es el momento de llevarlo a la práctica a través de espacios, herramientas y métodos que lo hagan posible, también mediante la concienciación de los adultos. Al igual que no todos los niños y niñas son iguales en su desarrollo físico, cada uno lleva su ritmo, no serán iguales en su desarrollo cognitivo o emocional.
¿Por último?
Considerar sus emociones y valores. La persona engloba mucho más que conocimientos, debemos cuidar sus emociones y transmitir unos valores a los niños.
¿Qué condiciones son indispensables en un aula para que se produzca un aprendizaje significativo?
El aprendizaje significativo es el que supone la construcción del conocimiento por parte del estudiante, y se aleja de la mera repetición del contenido. El aprendizaje significativo requiere de una creación personal, de dar sentido y significado a ese contenido. Por lo tanto, es un proceso que se sustenta en operaciones cognitivas complejas y que requiere de condiciones determinadas.
¿Por ejemplo?
Dar tiempo para que se construya el aprendizaje, para poder dotarlo de sentido. Un papel activo del aprendiz, para que pueda crear el contenido y darle un significado propio y convertirse en el responsable de su aprendizaje. Una exploración que permita conectar con los contenidos y trabajarlos.
¿Esto puede llevarse a cabo dentro de cuatro paredes?
El aula tradicional no favorece los aprendizajes significativos, para que esto sea posible es imprescindible modificar algunas condiciones del aula: los espacios deben permitir que los alumnos y alumnas puedan explorar y trabajar el contenido libremente. La disposición de las mesas ha de ser flexible, permitir la comunicación y el movimiento.
¿Algo más a tener en cuenta?
Es importante disponer de diferentes rincones que permitan diferentes experiencias de aprendizaje. Y también invertir las aulas, en lugar de centrarse en el docente que expone contenidos. La labor de éste ha de ser de guía, siendo el alumnado el que trabaje y explore los contenidos, pudiendo construir de este modo significados.
La tendencia de personalizar al máximo la educación está creciendo. ¿Qué opina al respecto?
Creo que es fundamental ofrecer una educación personalizada, cada persona es única y diferente y por lo tanto su educación no puede, ni debe ser igual. El proceso educativo es un proceso destinado a personas, y se construye inmerso en el contacto con el niño o niña en cuestión. Debemos tomar consciencia de que cada niño y cada niña tiene una manera de pensar y de aprender, tiene unos intereses particulares, una motivación, unas capacidades y una historia personal única y específica, y todo ello dará lugar a unas necesidades, creencias y emociones que determinan el proceso educativo.
Plantea un cambio importante en el modelo actual, ¿no?
No podemos enseñar igual a todos los niños y niñas, debemos conocer a la persona que queremos educar y ofrecer una respuesta específica que haga posible potenciar su desarrollo. Las tendencias tradicionales no están ofreciendo una atención adecuada a muchos niños y niñas, se limitan a seguir directrices generales que no son adecuadas para todos y de ahí los elevados índices de fracaso.
¿Hasta qué nivel de personalización se puede llegar en un aula con las ratios tan elevadas?
Es cierto que, en aulas con gran número de alumnos y alumnas, puede parecer complicado personalizar la educación, sobre todo si tenemos una visión tradicional del aula, de la enseñanza y del aprendizaje. Si tratamos de dar una clase magistral, donde el docente expone contenidos, y los alumnos y alumnas se limitan a ser meros receptores pasivos, es obvio que la personalización se hace muy complicada, no hay tiempo, ni recursos para conocer y atender a todos los alumnos y alumnas.
¿Y si empleamos metodologías activas?
Si empleamos métodos diferentes, se amplían las posibilidades. Si otorgamos un papel activo a los niños y niñas, el docente puede dedicarse a observar, escuchar y conocer. Es más, si ese papel activo les hace responsables, y les ofrecemos la posibilidad de explorar diferentes formas de acercarse al contenido, serán los propios alumnos y alumnas los que personalicen sus métodos y ritmos de manera natural y logremos personalizar la educación. Se trata de ofrecer agrupaciones y métodos que fomenten esta personalización y nos permitan salvar las barreras de las ratios elevadas, ya que es cierto que cuanto mayor sea el número de alumnos y alumnas, será más complicado, pero siempre es posible.
¿Qué necesitan los docentes para hacer frente a estos retos? ¿La multi docencia podría ser una solución?
Los docentes no disponen de recursos para enfrentarse a todos los retos, a menudo recae sobre ellos toda la responsabilidad, y no se les ofrecen recursos suficientes. Efectivamente la multi docencia es una medida necesaria, que hace posible atender a todos y cada uno de los niños y niñas, pero no es la única medida posible. Podemos señalar, además: espacios más flexibles, aulas adaptadas, materiales que se adapten a los diferentes niños y niñas, apoyo de la comunidad educativa, y una concienciación social y cultural con la labor educativa que los docentes llevan a cabo en las aulas.
¿Qué competencias debe tener un docente frente al alumnado con dificultades de aprendizaje?
El alumnado con dificultades de aprendizaje requiere una atención específica, que garantice la adecuada cobertura de sus necesidades educativas. El docente necesita desarrollar competencias como el saber conocer, siendo capaz de identificar las dificultades de aprendizaje y de reconocer las necesidades de cada niño. Para ello debe conocer el proceso de aprendizaje, y los factores que intervienen en el proceso, y las dificultades.
En segundo lugar, el saber hacer, que consiste en conocer y aplicar procedimientos que se adapten al modo de aprender de estos niños y niñas. Ser capaces de programar la enseñanza, de un modo flexible y adaptado para atender a los alumnos y alumnas con dificultades de aprendizaje.
Una tercera competencia sería el saber ser, en este sentido se engloban actitudes que implican la concienciación con estos niños y niñas, la comprensión, aceptación y respeto, que sustenten la capacidad de ofrecer confianza a los niños y niñas y de favorecer el desarrollo de la confianza en sí mismos.
¿Qué tres cosas haría por mejorar la educación en el campo de las necesidades especiales?
Son muchas las cosas que se pueden hacer, pero si tenemos que escoger tres acciones, podríamos señalar las siguientes. En primer lugar, la concienciación a nivel social: las necesidades educativas especiales, a menudo, son vistas como un hándicap que estigmatiza a los niños y niñas y limita sus posibilidades. Se trata de comprender, aceptar y respetar las diferencias y entender que precisamente a través de la identificación de las necesidades educativas especiales se pueden atender de manera individualizada, con el objetivo de impulsar las posibilidades de los niños y niñas.
¿Y las dos restantes?
En segundo lugar, aumentar los recursos, tanto personales (mayor número de profesionales), como materiales. Y, por último, mejorar las líneas de comunicación y colaboración entre diferentes agentes: familias, educadores, y otros profesionales.
A menudo hablamos del abordaje de las necesidades educativas especiales dentro de las aulas, pero, ¿y en los espacios y tiempos de ocio?
Aunque es cierto que en este sentido se ha avanzado mucho, todavía queda camino por recorrer en el campo de las necesidades educativas especiales. A esto es a lo que anteriormente hacía referencia al señalar la necesaria concienciación. La atención no solo se limita al aprendizaje académico, debemos ser conscientes de las particularidades de estos niños y niñas, ya que en la mayoría de los casos será necesario extender la actuación a otro tipo de entornos o contextos en los que se desenvuelven y en los que tienen que aprender, y desempeñar funciones.
¿Cree que la educación emocional se trabaja en el aula lo suficientemente?
El ser humano es un ser emocional y no puede separarse de sus emociones, por lo tanto, la educación emocional se convierte en una necesidad. Tradicionalmente, la educación emocional quedaba relegada en un segundo plano. Hoy en día se ha avanzado mucho en este aspecto y desde las aulas se incide en la educación emocional, aunque todavía no se aborda con el interés y peso que debiera. La educación emocional se enfoca desde una necesaria visión transversal, pero no debe limitarse a esta pasada por encima. Es muy importante ofrecer tiempos y espacios diarios para trabajar directamente la educación emocional, y no hacerlo simplemente a través de otras materias.