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Esperan tres años por plantel digno

Padres de familia alumnos en Guerrero reclaman con una acción colectiva una secundaria de calidad en lugar de las aulas de carrizo y lámina que tienen. Foto: Mexicanos Primero



Cada mañana, Leandro Aguilar y tres de sus cuatro hijos se levantan a las 5:00, se arreglan y desayunan lo que haya. Luego, un carro particular deja a los niños al pie del cerro que deben subir por 10 minutos hasta la secundaria Nicolás Bravo, en Xochihuehuetlán, Guerrero.

Con las lluvias, el camino de terracería hacia la escuela está lleno de arcilla, lodo y charcos; llegar limpios es



imposible. Por las paredes de carrizo se cuela la brisa de la lluvia; de los techos de lámina gotea agua que enloda el piso de tierra; los baños son de fosa séptica.

Aún así, Leandro se muestra optimista tras conocer que el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, se comprometió a darles una construcción digna.

"Ahora sí nuestros hijos van a estar más seguros y van a aprender mejor", dice, ilusionado, quien es uno de los firmantes de la acción colectiva con la que demandaron, hace más de seis meses, al Estado mexicano una escuela de calidad, lo que obligó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a dar respuesta.

El ánimo de Leandro es compartido por los demás padres de familia, quienes, reunidos en una junta informativa, reiteraron su intención de continuar adelante con las acciones judiciales hasta ver que realmente inicien las obras.

"Me da gusto, porque mis hijos siempre me dijeron que querían seguir aprendiendo, que no querían ser unos campesinos como yo, y pues ahí van", narra Leandro mientras los ojos se le llenan de agua.

Él es de Cacalutla, una comunidad cercana a Xochihuehuetlán, perteneciente al mismo Municipio. Trabaja de peón en el campo o en lo que pueda, porque el trabajo escasea; su esposa falleció hace algunos años.

La secundaria Nicolás Bravo obtuvo su registro oficial en 2014, pero comenzó a operar desde 2012 debido, según los padres, a la falta de espacio en la otra secundaria, además de que ahí faltaban mucho a clases.

El fin de curso pasado egresó su primera generación: 59 estudiantes; hoy tiene 127 alumnos: 40 de tercer grado, 54 de segundo y 33 de primero. Ingresaron menos porque en el periodo de inscripciones la otra escuela presumió con altavoces sus mejores instalaciones.

Las clases, que dan siete maestros, se imparten en tres aulas equipadas con butacas y pizarrones que desechó la otra secundaria. Sólo una tiene columnas de cemento: las otras están sostenida por palos.

"Aquí tenemos vista panorámica y aire acondicionado", bromean dos maestras y una trabajadora social en lo que funciona como oficina del director, biblioteca -con escasos 15 libros- y área de servicio social. Ahí las paredes son de alambre con envases de PET, del mismo material que la red de las dos porterías de futbol oxidadas.

La escuela fue construida en un terreno de unas 7 hectáreas donado por el Municipio, pero la mayoría es cerro. Cinco minutos más arriba de la escuela se encuentra en obra negra un salón que el Edil saliente se había comprometido a construir.

Autor:Reforma
Fuente:https://www.reforma.com/aplicacioneslibre/articulo/default.aspx?id=658805&md5=3a8b3bf96d783a84ce59208a35c1c689&ta=0dfdbac11765226904c16cb9ad1b2efe&lcmd5=e876daa5eb8ee8dddd75f5fc6579dac5