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Tips para padres de familia Ojo con el maltrato

Como socialmente la responsabi­lidad y obediencia son altamente valoradas aun tratándose de ni­ños, es difícil que se reconozcan los efectos dañinos que este tipo de conductas trae para los infan­tes.



Como social mente la responsabilidad y obediencia son altamente valoradas aun tratándose de niños, es difícil que se reconozcan los efectos dañinos que este tipo de conductas trae para los infantes. La omisión o falta de cuidados es peor que el daño físico; es un tipo de maltrato ya que todos los peques tienen derecho a vivir su infancia y a contar con una familia nutricia física y emocionalmente. Pero, ¿cómo saber que tienes este problema en casa?:

  • Cuando un hermano siempre se hace cargo de los demás: los baña, les da de comer... porque no hay un adulto que lo haga.

  • Cuando se comporta como un niño modelo y hace que sus hermanos también.

  • Cuando hay un adulto emocio­nalmente inválido e indefenso que obliga al hijo a hacerse cargo de su cuidado y de los otros.

Recuérdalo: un niño no debe to­mar responsabilidades de adultos.
OPORTUNIDAD PARA LOS AFECTOS

  • Hablen sobre los sentimientos. To­dos los días besa a tu hijo por las mañanas, deséale suerte en a escuela y, al volver, to­ca su mejilla, míralo a los ojos -es una for­ma de decirle con gestos que te importa mucho- y pregúntale cómo le fue en su día, sin caer en monólogos o interrogatorios.

  • Revisa tu propia historia de vida.
    De acuerdo con a psicoterapeuta Rodrí­guez hay veces en que de chicos llevamos a cabo tareas adultas y este patrón o re­petimos sin darnos cuenta con los hijos.
  • Se vale llorar y hacerle sentir que co­metes errores pero que estás dispuesta a aprender ¡unto con él. Ten presente que el adulto en pequeño necesita ser guiado por un adulto para aprender a frenar su tendencia sobre-responsable y así evitar que construya una necesidad de control ante todo aquello que lo rodea, pues esa es la única manera que cree que existe pa­ra obtener seguridad. Recuerda que eso, a la larga, le restará la oportunidad de ser niño. Así que ya no esperes más y actúa cuanto antes.

  • Deja de lado la rigidez en las ta­reas. Motiva a tu peque a hacer las cosas sin caer en extremos perfeccionistas que lo obliguen a comportarse como robot.

  • Juega, lucha, bromea, compite en deportes y convive con tu retoño. Que mejor forma de volver a su niñez.

  • Habla de lo importante que es sen­tir y disfrutar las cosas más triviales. Ríe­te de tus errores delante de él. Compartan experiencias chuscas y dense un tiempo para vivir con todos sus sentidos.

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