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El pensamiento complejo de Morin y los irresolubles educativos

Más allá de hacer un resumen sobre las aportaciones de Edgar Morin a la educación —y con la intención de hacer un homenaje a su memoria—, quiero concentrarme en animar a pensar complejamente en la solución de los dilemas educativos aparentemente irresolubles, tomando como base algunos de sus principios, ilustrando con preguntas sobre lo educativo que derivan de esos principios.



Más allá de hacer un resumen sobre las aportaciones de Edgar Morin a la educación —y con la intención de hacer un homenaje a su memoria—, quiero concentrarme en animar a pensar complejamente en la solución de los dilemas educativos aparentemente irresolubles, tomando como base algunos de sus principios , ilustrando con preguntas sobre lo educativo que derivan de esos principios.
Dialógico: ¿Pudiera haber un lugar de encuentro entre puntos de vista, disciplinas y posturas sobre algún tema educativo habitualmente en conflicto? Un metapunto, como diría Morin.
Sistémico-organizacional: ¿Es la educación un sistema integrado por partes? ¿Cómo se organiza?
Auto-eco-organización : ¿La educación se organiza por sí misma en respuesta a un contexto?
Hologramático: ¿El menor punto del sistema, la familia, contiene toda la información del sistema educativo?
Retroacción: ¿La causa actúa sobre el efecto y el efecto sobre la causa?
Recursividad: ¿Es verdad que la educación avanza de manera lineal? ¿O más bien, existen avances y retrocesos que se retroalimentan mutuamente?
Reintroducción del sujeto cognoscente: ¿El lugar desde el cual uno observa, su experiencia, afecta lo que se conoce?
A continuación, trataré estos principios de manera explícita en su mayoría, pero sólo dos los dejaré de forma implícita.

Aplicación de cinco de sus principios en la educación.

Dialogicidad
El énfasis educativo de Morin se encuentra en la necesidad de unir lo que está separado en la enseñanza: las disciplinas del conocimiento que suelen construir objetos de estudio de manera aislados de su contexto, dividiendo así las ciencias naturales de las ciencias sociales, lo que lleva a una separación entre la naturaleza y la cultura, y con ello una división con el sentido de la responsabilidad ética; ya que cada especialista se encarga de lo suyo, dejando de lado el desafío cívico. Por ello, Morin aboga por la interdisciplinariedad y la transdisciplinariedad.
Este último concepto, la transdisciplinariedad, fue elaborado desde el pensamiento complejo por Basarab Nicolescu , quien advierte que la realidad cuenta con distintos niveles articulados de origen: así, el universo emerge del mundo físico, luego aparece el químico y, hasta donde sabemos, es en la Tierra en donde surge el biológico, psicosocial, cultural, político y económico. No pueden existir estos últimos sin los anteriores; no hay una separación disciplinar. Este concepto se aplica a la educación, como veremos a continuación.
Sistémico-organizacional
Si retomamos la definición de la educación de Émile Durkheim , la podemos observar como un sistema en el que una generación mayor actúa sobre la generación menor al transmitir su cultura. No existe un solo pueblo en el mundo que no lo haya hecho; con distintos contenidos que enseñar y aprender, pero en la misma lógica formativa de la descendencia en una relación asimétrica. Este es su origen.
Auto-eco-organización
En la educación, dicho inicio se encuentra en la relación madre-hijo/hija . Es ella la que, en una intervención directa desde el nacimiento, produce la afectividad en las relaciones sociales porque cuando lloran por hambre o cualquier necesidad, ella los amamanta y atiende, favoreciendo la oxitocina, la dopamina asociada al placer y la serotonina vinculada a la calma, entre otros neurotransmisores. Es una fisiología mutuamente interrelacionada y regulada , lo que posibilita el autocontrol, ya que los niños y niñas aprenden a tranquilizarse de manera placentera. Esto es la sincronía, la relación que construye el sustrato neurohormonal que posibilita la memoria social, la capacidad que permite reconocer a los miembros de la familia, la filiación, los nexos románticos, el contacto social a lo largo de la vida ; y con todo ello, el aprendizaje cuya naturaleza es social. En su nivel más básico, es un proceso conductual de estímulo-respuesta, de orden recursivo porque toda neurona funciona así. Lo anterior no quita que los padres heterosexuales, homosexuales u otros cuidadores o parientes también generen este intercambio fisiológico.cuando se relacionan con los infantes.

Es a partir de esta relación sincrónica que la generación mayor enseña desde el movimiento hasta la lengua materna para que las niñas y los niños participen en la vida social y cultural de las comunidades mediante las normas, comportamientos y conocimientos que lo posibilitan. Esto le da forma al cerebro, literalmente: se aprende, se piensa y se actúa en dicha lengua con una cultura que genera conexiones diferenciadas en la corteza cerebral de las personas provenientes de culturas diversas, puesto que los estímulos son distintos . Esta sincronía cuenta con un pie en la naturaleza y otro en la cultura. La educación emerge de ese sistema educativo original que construye las capacidades neuropsicológicas básicas, pero evoluciona; no permanece intacto y único en la medida en que la sociedad se complica.
Así, a lo largo de la historia, pasamos de la familia como primera institución educativa a la selección de ciertos actores especializados en la transmisión cultural, como los maestros o sacerdotes con ciertos grupos de estudiantes, quienes también ejercen la sincronía. Posteriormente, se establecen las escuelas con sus redes e interacciones institucionales, su cultura y características propias y, cuando surgen los estados-nación, se construyen los sistemas educativos nacionales que establecen las políticas educativas que se han de aplicar.
Víctor Solís
Dichos sistemas se amplían en el siglo XX con el surgimiento del multilateralismo y la internacionalización del Estado que opera en las organizaciones, como la ONU, que definen el derecho a la educación que debería ser garantizada para sus miembros; la Unesco, que propicia los acuerdos internacionales al respecto; los organismos financieros que financian proyectos educativos para impulsar políticas públicas y de cambio estructural (Banco Mundial, bancos regionales, en nuestro caso el Banco Interamericano de Desarrollo —BID—) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que definen estándares internacionales compartidos. A ello se suman los tratados de libre comercio que acuerdan elementos curriculares mínimos que permiten el tránsito entre un país y otro. En otras palabras, van surgiendo otros sistemas políticos y económicos que trabajan en la educación y que a su vez interactúan y retroactúan entre sí.
Más aún, esto se extiende —una vez más— a los ecosistemas cognitivos generados desde las redes sociales y la internet que, con ayuda de la inteligencia artificial, producen intercambios personalizados basados en los intereses y gustos que están interviniendo en la educación de las nuevas generaciones de forma ambivalente. Esto es una “noosfera” que, educativamente hablando , está atravesada por Múltiples intencionalidades desde una diversidad de actores que participan en redes virtuales.
Hologramático
Todos estos sistemas amplían el mandato inicial de la educación, pasando de la mera transmisión y conservación cultural a una transformación continua, en donde el menor punto del holograma, el sistema educativo original, la familia y la escuela, la reproducen, incluida la noosfera , en un avance que no es lineal, sino recursivo: existen avances y retrocesos y estos se retroalimentan al mismo tiempo; es decir, es hipercomplejidad .
Reintroducción del sujeto cognoscente
Desde esa hipercomplejidad emergen los dilemas que podrían resolverse si se identifica un metapunto en el análisis; estos son algunos. Primero, la discusión sobre los programas de conducta, aquellos que reforzaban el comportamiento con estrellitas, puntos y premios, que se han ido dejando de lado porque se advierte que estos ejercen control sin que las infancias aprendan a razonar. Sin embargo, las redes sociales habilitan el refuerzo para manipularlas desde sus intereses en el “scroll infinito” que las mantiene adictas, trabajando directamente sobre su cerebro.. En cambio, en la educación formal se elimina el abordaje directo en el nivel biológico (estímulo-respuesta) que opera en la construcción de la corteza cerebral. Así, las infancias no están leyendo porque ya están condicionadas al uso de las pantallas; Sin embargo, evitamos condicionarlas a la lectura en clase. Metapunto: ¿No podríamos regresar a estimular la lectura haciendo uso de esa relación sincrónica que desata procesos dopaminérgicos con premios por leer, de manera que, al hacerlo, descubrirán el placer que proporciona? Este desafío es tan grande que habría que repensar dichos programas, lo que no quita que con el tiempo aprendan a tomar decisiones más razonadas.
El segundo ejemplo es la guerra de los métodos para enseñar a leer y escribir nos ha conducido a dos posturas. Primera: el uso de las metodologías socioconstructivistas que enfatizan la elaboración de los significados a partir del contacto constante con la lectura, la escritura y su interpretación en los contextos en los que se aprende, desarrollando las habilidades necesarias para la interacción social, cuyo principio es su desarrollo en ambientes letrados. Esta ha sido la política pública aplicada en México de los últimos treinta años.
Segunda: la reivindicación de los métodos fonéticos que, desde las neurociencias y la neurotecnología demuestran que la lectoescritura se logra mediante los procesos fonéticos (asociación sonido-letra) que construyen palabras y que luego se relacionan con un significado en un avance lineal; propuesta promovida por las multilaterales. Otra vez, parece un debate ciencias sociales versus ciencias naturales. Metapunto: Los contextos educativos locales. Por ejemplo: ¿Será posible enseñar a leer y escribir con una metodología socioconstructivista a los pueblos indígenas mexicanos que son ágrafos (su lengua no cuenta con escritura propia)? Es decir, se propone que aprendan haciendo uso del alfabeto latino en Múltiples variantes lingüísticas y, aunque se hacen adaptaciones a cada una, la misma palabra se puede escribir de Múltiples maneras en un mismo pueblo. En suma, el ambiente no es letrado. Es cada docente quién debería decidir contextualmente, sabiendo aplicar múltiples metodologías.
Tercero, el impacto del contexto en el proceso y en el resultado educativo. Mientras que, por un lado, se establecen planes y programas nacionales que buscan estandarizar el aprendizaje por derecho para que todos y todos aprendan lo mismo sin exclusión; por el otro, se advierte que cada escuela debería responder exclusivamente a las necesidades de su localidad mediante una educación diferenciada y flexible. No obstante, no es fácil escaparse de la globalización, de las directrices de las multilaterales, de los problemas como el cambio climático o de los ecosistemas cognitivos generados por las redes sociales que impactan negativamente la educación de las infancias. Metapunto: Las necesidades locales y el derecho a la educación deben satisfacerse desde un análisis que no puede reducirse a la comunidad o escuela (NEM) ni viceversa (a los estándares internacionales), porque la educación es hipercompleja: el contexto local, nacional y global y sus sistemas interactúan y retroactúan.
Cuarto, el eterno debate de la evaluación presenta una primera postura que señala que debe ser sumativa, observando el resultado que se alcanza al finalizar un lapso, acreditándolo matemática y científicamente. Una segunda advierte la necesidad de que sea exclusivamente formativa, identificando qué falta en el proceso, interviniendo para que se logre aprender desde una visión más pedagógica. Esta disyunción de origen disciplinar lleva a discusiones bizantinas; la verdad es que deben integrarse ambas. Metapunto: Es indispensable intervenir en el inicio del proceso, detectando cómo llegan, estableciendo la línea base para que en el proceso se generen los cambios en el momento oportuno, evitando los errores posteriores y aún en el resultado alcanzado, mejorando todo el tiempo mediante la retroalimentación al aplicar distintas herramientas, incluidos los exámenes. Todo se puede representar en un número que rinda cuentas de lo que se ha logrado; no es disyuntivo.
Invito a las personas lectores a analizar estos y otros dilemas tomando como base los principios de Morin, analizando los sistemas que se construyen, sus interacciones, retroacciones y recursiones en el contexto del siglo XXI para que, al hacerlo, se pueda encontrar un metapunto que permita enfrentar la hipercomplejidad.
Autor:Nexos Fuente:https://educacion.nexos.com.mx/el-pensamiento-complejo-de-morin-y-los-irresolubles-educativos/