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5 actividades de aprendizaje cooperativo para fomentar la participación en el aula

El folio giratorio o la técnica 1-2-4 son algunas dinámicas de trabajo cooperativo que, aplicadas al aula, ayudan al alumnado a aprender en equipo, compartir responsabilidades y desarrollar habilidades sociales.



Una de las metodologías de enseñanza con mayor tradición en educación es el aprendizaje cooperativo , un procedimiento que se remonta a finales del siglo XIX pero que sigue muy vigente al día de hoy debido a los beneficios que aporta en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero, ¿qué significa trasladar el trabajo cooperativo al aula? No se trata únicamente de sentar a un grupo de estudiantes alrededor de una misma mesa y pedirles que resuelvan una actividad: para ponerlo en práctica es necesario diseñar dinámicas en la que todo el alumnado participe, asuma responsabilidades y se ayude mutuamente para alcanzar un objetivo común. Porque más allá de trabajar los contenidos curriculares, los estudiantes también desarrollan habilidades como la comunicación, la escucha activa, la toma de decisiones y la resolución de conflictos. Explicamos las principales características y proponemos cinco actividades de aprendizaje cooperativo sencillas para llevarlas a cabo
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Cuáles son las características del aprendizaje cooperativo

Para que una actividad pueda considerarse aprendizaje cooperativo, es necesario organizar el trabajo de manera que todos los integrantes tengan algo que aportar y se impliquen en el resultado. Estos son los cinco elementos que caracterizan al aprendizaje cooperativo:
  • Interdependencia positiva: el equipo necesita las aportaciones de todos sus miembros para alcanzar el objetivo, por lo que es necesario que cada estudiante comprenda que su trabajo es importante y que la comunicación es imprescindible para contribuir al éxito colectivo.
  • Responsabilidad individual y grupal: aunque cada estudiante asume unas tareas concretas, el resultado final es responsabilidad de todo el equipo. De esta forma, se evita que unos pocos hagan el trabajo mientras el resto se limita a observar.
  • Interacción cara a cara: el alumno debe intercambiar ideas, explicar sus razonamientos, resolver dudas, compartir material… Además, escuchar otros puntos de vista también les permite revisar y enriquecer sus propias respuestas.
  • Habilidades interpersonales: cooperar requiere aprender a comunicarse, tomar decisiones, repartir responsabilidades, generar confianza y resolver desacuerdos de manera respetuosa y constructiva.
  • Evaluación individual y grupal: al finalizar la actividad, los integrantes valoran cómo ha funcionado el equipo, si han alcanzado los objetivos y qué podrían mejorar en una próxima actividad. También se analiza de manera individual el grado de implicación y de responsabilidad dentro del grupo.

Dinámicas de aprendizaje cooperativo para el aula

Antes de organizar una actividad cooperativa, es conveniente que el docente siga algunas recomendaciones para implantarlo , ya que su papel es fundamental para establecer los objetivos, organizar los grupos, explicar la dinámica, evaluar el progreso y el resultado… Para facilitar el proceso y poner en práctica esta metodología en el aula, proponemos cinco dinámicas aplicables a diferentes asignaturas y niveles educativos.

El folio giratorio

Se coloca una hoja en el centro de un equipo compuesto por cuatro o cinco estudiantes y se plantea una pregunta o un problema. Por turnos, cada integrante del grupo tiene que escribir una aportación mientras el papel rota en el sentido de las agujas del reloj.

Lápices al centro

El docente entrega una hoja con preguntas o ejercicios al equipo y el alumno coloca sus lápices (o bolígrafos) en el centro de la mesa, ya que durante la actividad se puede hablar, debatir y aportar ideas para resolverla, pero está prohibido escribir. Cuando el grupo llega a un acuerdo y comprueba que todos saben cómo resolverlo, cada estudiante coge su lápiz y escribe la respuesta en su propia hoja de forma individual, impidiendo hablar con el resto. 

El Puzle (grupo de expertos)

Tras dividir a la clase en grupos de cuatro a seis estudiantes, se elige un tema y se divide en varias partes. Después se le asigna a cada uno un contenido concreto para que se especialice en él y se reúna con los 'expertos' de esa misma sección del resto de los equipos; De esta manera, es posible estudiarlo juntos, resolver dudas y preparar la explicación. Por último, cada experto vuelve a su grupo original y muestra su parte a los compañeros, comprobando que todos los integrantes dominan el tema general mediante una prueba, un mural o una presentación conjunta.

Técnica 1-2-4

La dinámica se divide en tres partes: el docente plantea una o varias preguntas para que cada estudiante trabaje de manera individual (1) en silencio durante unos minutos y anote sus respuestas; a continuación, el alumnado se junta por parejas (2) para comparar sus respuestas, debatir sus diferencias y consensuar una respuesta y, por último, dos parejas se unen para formar un equipo (4), poniendo en común todas las ideas y argumentando las discrepancias para redactar una respuesta definitiva 
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Cabezas numeradas

El propósito de esta actividad es que todos los estudiantes controlen lo mejor posible la respuesta a la pregunta que hace el docente, ya que cualquiera puede ser elegido al azar para representar a su equipo. Para ello, se divide la clase en grupos de cuatro o cinco componentes y se otorga un número diferente a cada integrante. Una vez que el docente propone el tema o hace la pregunta, los estudiantes piensan la respuesta por su cuenta y, después, se reúnen para debatirla y acordar una explicación. Finalmente se elige un número al azar y los estudiantes que lo tengan deben ponerse de pie para argumentar lo establecido junto a su equipo.


Autor:Educación 3.0
Fuente:https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/actividades-de-aprendizaje-cooperativo/