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Educación gratuita

Termina un ciclo escolar y, como cada vez que se inician los preparativos para el siguiente, surge nuevamente el tema de las famosas “cuotas voluntarias” que los padres de familia hacen para (así se justifican) colaborar en algunos de los gastos en que incurren las escuelas.



Termina un ciclo escolar y, como cada vez que se inician los preparativos para el siguiente, surge nuevamente el tema de las famosas “cuotas voluntarias” que los padres de familia hacen para (así se justifican) colaborar en algunos de los gastos en que incurren las escuelas. Justificación que implica, según la propia ley, que se permita a los padres de familia involucrarse con las instituciones donde estudian sus hijos, para que el proceso educativo sea mejor.
Al menos en el papel, ese involucramiento de los papás en las escuelas de sus hijos suena bien, sobre todo porque se supone que los fondos recabados de manera voluntaria irán a parar precisamente en aquellas mejoras que luego el sistema educativo no cubre o no alcanza a cubrir. Eso dicen.
Sí, pero… (siempre hay un pero) lamentablemente nos seguimos encontrando con casos de escuelas en donde la cuota que se supone debería ser voluntaria (que la dé quien pueda y quiera) se convierte en un instrumento de coerción, de condicionamiento para la entrega de documentos (principalmente cuando se trata de alumnos que van de salida de la escuela) o para la inscripción al próximo ciclo escolar. Eso no se vale, y además, está penado por ley.
Mientras a nivel nacional continúan las discusiones acerca de si esas cuotas o donativos son verdaderamente necesarios, o justos, o indispensables, o fruto de la corrupción, acá en el mundo cotidiano de Zacatecas la asociación que agrupa a los pater familias está llevando a cabo una campaña de información sobre el tema.
Su objetivo, según exponen, es precisamente tratar de prevenir y abatir el abuso del que pueden ser objeto los padres de familia (con el correspondiente descalabro a su economía) si las escuelas intentan cobrárselas como si fuera una contraprestación económica por la educación de sus hijos. O sea, como si fuera un pago por la educación. Como si fuera una institución privada y no pública ni gratuita.
Creo que ningún papá o mamá al que le importa la educación de sus hijos está en contra de colaborar, en lo que pueda, con la escuela que le otorga el servicio, y que por el contrario, son muchos más los padres que buscan apoyar a dichas escuelas. Pero nadie está obligado a lo imposible, mucho menos cuando se trata de la economía familiar, y no sólo hay que pensar en la escuela, sino primero en que hay que alimentarlos, vestirlos, etcétera.
Creo también que hay en un buen número de escuelas la conciencia de que el Estado no ha cumplido a cabalidad con la Constitución en cuanto a la posibilidad de ofrecer educación gratuita, sobre todo porque luego nos enteramos de que los recursos para las instituciones educativas no alcanzan, o no se destina lo necesario y suficiente, y hay que recurrir a los papás para completar esos gastos. Y muchos papás lo aceptan en ese sentido.
Quizá se ganaría un punto al transparentar más aún la utilización de los recursos obtenidos a través de las cuotas voluntarias. Que los padres de familia puedan auditar en qué se gasta y cómo se aprovecha ese dinero en el bienestar de sus hijos. Que puedan además ser conscientes de que no todas las familias están en la posibilidad de aportar dinero que no tienen. Y que en el mejor espíritu de solidaridad, los directores de esas escuelas promuevan la mayor información hacia los papás, para generar confianza en la labor que realizan.
El tema da para muchísimo más, y seguirá siendo punto de análisis y debate, sin duda. Pero mientras el Estado no provea a cabalidad y en suficiencia los recursos económicos para la educación, seguiremos estando sujetos a la contingencia de que no faltará quien intente aprovecharse de esos recursos para otros fines, distintos de las necesidades más apremiantes del proceso educativo y de las instituciones donde se imparte.
Por lo pronto, lo que queda en este momento es, efectivamente, informarse e informar a todos los papás, una vez más. Las cuotas son voluntarias. No se puede condicionar a nadie para que las pague a la fuerza. Y que se sepa que hay castigos para quien lo haga.
Autor:NTR Zacatecas Fuente:http://ntrzacatecas.com/2016/07/12/educacion-gratuita-3/