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Educación es la clave

Esta semana regresaron a clases millones de niños en nuestro país. La vuelta anual a clases es el reinicio de un ciclo de aburrimiento y pérdida de tiempo para algunos niños, que poco o nada aprenden en sus escuelas. Para otros, los que tienen una buena educación, es un momento de alegría e inicio de un intenso trabajo de aprendizaje.



Los niños en las sociedades modernas pasan la mayor parte de su tiempo en las escuelas. Esto a primera vista es positivo. Han quedado atrás en buena medida los tiempos en que los niños entraban a trabajar a una fábrica o al campo a los seis años. La escuela debe ser un mejor ambiente para que se desarrollen y alcancen su máximo potencial.
Pero esto solamente es cierto si la escuela proporciona una educación de calidad. En muchos planteles de nuestro país las escuelas no son centros de aprendizaje sino simples construcciones dilapidadas en las que los niños están obligados a permanecer unas cuantas horas al día. Los maestros faltan todo el tiempo, algunas veces porque están de marcha, otras porque están comisionados con el sindicato, otras simplemente porque sí.
Algunos maestros se esfuerzan y mucho. Pero no todos tienen la capacidad de estar frente a un salón de clases. En las normales a las que asistieron su instrucción fue deficiente o se enfocó más al aprendizaje del marxismo y la teoría de la revolución que en lectura, aritmética, gramática, historia o geografía. Algunos obtuvieron su puesto no por vocación o conocimiento, sino por ser hijos o sobrinos de otros maestros o tener buenas relaciones con los líderes sindicales.
La reforma educativa ha sido muy cuestionada. Se dice que no es realmente educativa sino administrativa. Y quizá haya algo de razón. La reforma no modifica ni los planes de estudio ni los procedimientos de enseñanza. Pero eso no significa que no sea importante.
Los programas educativos han sido modificados en muchas ocasiones en el pasado, a veces para bien, otras para mal. El remplazo de la tradicional enseñanza de matemáticas por la teoría de conjuntos y la lógica formal, por ejemplo, o de la gramática tradicional por la lingüística estructuralista, no ayudó a mejorar el desempeño de los alumnos, sino que lo deterioró. Al final hubo que revertir esas reformas. Habrá que pensar mucho antes de emprender nuevamente ese camino.
Una reforma educativa que merezca ese nombre no necesariamente modifica los planes de estudios. Los mayores problemas de la educación en nuestro país no están en las materias sino en la poca preparación de los maestros, en la falta de evaluación o en el hecho de que muchos simplemente no se presentan a trabajar. Son problemas administrativos.
Algunos políticos han querido presentar la reforma educativa como una regresión social. La experiencia nos dice, sin embargo, que el elemento más importante para una educación de calidad es tener buenos maestros. Si queremos que los niños de las escuelas públicas tengan una instrucción de calidad es importante contar con los mejores maestros posibles. La reforma educativa no es una panacea que vaya a resolver el problema, especialmente porque se debilitó para contentar al sindicato, pero desarrollar un sistema que permita seleccionar a maestros y evaluarlos no sólo es adecuado sino progresista… porque puede servir para dar una mejor educación a los niños más pobres del país.
Autor:El Siglo de Durango| Fuente:http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/681917.educacion-es-la-clave.html