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La educación y la violencia no se llevan

Un experto en seguridad social señala que, a diferencia de otros países, el crimen intencional no se incrementa en México, aún cuando el país es productor de enervantes y zona de tránsito de drogas



ún cuando México es un país de producción y tránsito de drogas, el índice de homicidio doloso en México está por abajo de otros países de Latinoamérica, indica el estudio denominado “Las fuentes de la violencia social en América Latina: un análisis empírico de las tasas de homicidio 1980-2010”. Datos del Banco Mundial en el 2014 arrojaron que Guatemala, Venezuela y Brasil tienen tasas de homicidio más altas de 31.2, 62 y 24.6, respectivamente, por cada 100 mil habitantes, mientras que México registra 15.7 por cada 100 mil habitantes.
Esto significa que los asesinatos no precisamente están vinculados al tráfico de drogas, sino que intervienen otros factores, señaló el académico del área de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y autor del tema, Mauricio Rivera Celestino.
“La violencia relacionada con el narco sigue dinámicas distintas a la violencia social común. El crimen organizado tiene que ver con disputas y los cárteles”, expuso el docente del CIDE.
Más incidencia
El investigador entrevistado por EL DEBATE señaló que el homicidio intencional en América Latina, no el vinculado al narcotráfico o la delincuencia organizada, es uno de los delitos que más se registra en esta región a diferencia de lo que ocurre mundialmente.
Al hacer el estudio, dijo, se encontró que una de las causas por las que el homicidio intencional se registra en Latinoamérica es que está vinculado con el bajo nivel de escolaridad que puede haber en estas zonas.
Los problemas económicos en estos países también podrían estar interfiriendo para que en Latinoamérica el robo, el asalto y el homicidio intencional estén entre los delitos con mayor incidencia mundial.
De acuerdo con la investigación, señaló, otro factor que podría estar incidiendo en la presencia de la violencia social es el aumento de mujeres laborando fuera de casa.
Aclaró que no significa que se esté en contra de que la mujer salga a trabajar, pero se observa que al modificarse la estructura de organización (familia tradicional), se eleva el homicidio intencional.
Represión
El académico precisó que está comprobado que no es efectivo aplicar políticas de mano dura para reducir los efectos de la violencia. Esto queda demostrado en Venezuela o Brasil, donde se han utilizado estas medidas y el homicidio no disminuyó.
Lo que podría ser útil es el utilizar políticas públicas enfocadas a fortalecer la educación en zonas identificadas como de riesgo.
Propuestas
Esto significa que a mayor tasa de escolaridad, el homicidio intencional disminuye.
Rivera Celestino explicó que el aumentar la escolaridad y las horas de clase en las escuelas es la manera de reducir el homicidio en Latinoamérica.
En México, sus habitantes cursaban en el 2010 8.6 años de escuela en promedio. Cinco años más tarde, el promedio de estudios era de 9.5 años.
Rivera Celestino reveló que aún cuando su investigación tiene elementos que podrían interesar a autoridades de los gobiernos para implementar políticas públicas que fortalezcan a la sociedad, todavía ninguna dependencia o autoridad de gobierno se ha acercado para analizar más cerca el estudio sobre violencia para implementar otras estrategias.
Autor:El Debate Fuente:http://www.debate.com.mx/sinaola/La-educacion-y-la-violencia-no-se-llevan-20161031-0220.html