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Educación, izquierda y derecha





En medio de la crisis económica que enfrenta el Gobierno del Estado, por decir lo menos, está el tema de la educación donde líderes y grupos sindicales que se dicen de izquierda están defendiendo hasta con las uñas dineros y privilegios que no les corresponden, mientras que un Gobierno entre conservador y liberal es criticado y etiquetado como de derecha.
Sorprende una vez más que en los pasillos del PAN no capten que la opinión pública y el ciudadano en general mientras que de cierta manera toleran la brutal corrupción y abusos de los sindicatos magisteriales, critique y señale el más mínimo tropiezo y decisión sesgada de los nuevos funcionarios, rasgándose las vestiduras y señalando la supuesta hipocresía del nuevo Gobierno, por no comportarse en una forma totalmente transparente e impoluta.
Cargamos con cuatro décadas de populismo educativo, donde el PRI paulatinamente le fue entregando la administración de la educación pública a los sindicatos magisteriales, en pago por su apoyo en las elecciones. Fueron quedando atrás los años donde adicional a la alineación ideológica tricolor o de izquierda, quienes llegaban a los puestos directivos de las áreas educativas estatales y federal, por lo general eran maestros y graduados de los tecnológicos y las universidades públicas con méritos, capacidad, cultura y experiencia.
En la actualidad muy buena parte de los funcionarios públicos que prestan sus servicios en las áreas educativas del país y Chihuahua no es la excepción, ya no cuentan con las credenciales y medallas de sus antecesores, donde en el caso del PAN, con frecuencia acuden a políticos panistas, que si bien es cierto se comportan bastante mejor que sus homólogos priistas, no cuentan tampoco con las credenciales pedagógicas y administrativas suficientes.
La falta de credenciales provoca que los nuevos funcionarios azules, en el mejor de los casos, simplemente operen los procesos administrativos burocráticos con honestidad, pero sin la capacidad para transformarlos y adecuarlos a los desafíos educativos y productivos del siglo XXI.
En el corto plazo el desafío de Javier Corral y Pablo Cuarón transcurrirá en una serie de competencias y vencidas con los dirigentes sindicales, donde esperaríamos que al menor tropiezo serio por parte de los nuevos funcionarios que hayan designado, tengan el valor de ponerlos al frente de las instalaciones educativas, pero del otro lado de la calle.
Donde el proceso de una capacitación acelerada y especializada en materia de educación pública resultará urgente para algunas decenas de funcionarios públicos responsables de la operación burocrática de las oficinas, las escuelas, institutos, tecnológicos y universidades dependientes del sistema público estatal de educación en Chihuahua.
En materia de educación vamos retrasados casi tres décadas, donde el rezago empezó a principios de la década de los años 70 con el Gobierno populista de Echeverría y continuó en forma sostenida el decaimiento de los niveles educativos, derivado de la pérdida de competitividad electoral del PRI. Tres décadas de descenso de los niveles educativos y de investigación, tomaría otras tres décadas si se toma la decisión firme de revertir este proceso en el 2017.
Si Javier Corral tan sólo se circunscribe a operar la educación estatal con un nivel razonable de honestidad, pero sin un proyecto ambicioso de mejora, tendremos únicamente pocos años de cierta estabilidad, pero la calidad y resultados de nuestra educación retrocederán, considerando que en los países que sí son exitosos educando a sus ciudadanos, “su sistema educativo avanza a diario”.
Yo propondría a nuestro recién estrenado gobernador, que divida el proyecto público estatal educativo en tres tramos: el primero para consolidar la dirección y mando de la educación y eliminar hasta donde sea posible la corrupción y las irregularidades en el manejo de los recursos educativos, al tiempo que literalmente obliga a los funcionarios que llegaron con su administración a capacitarse; el segundo tramo una vez que haya metido escoba y trapeador a la estructura burocrática, para realizar una evaluación integral y proponer un modelo educativo que genuinamente enfrente los desafíos del siglo XXI y un tercer tramo para empezar a implementar los programas y proyectos que se han definido en el proyecto.
Por último las exigencias de una educación con valores y eficacia en el sXXI se desplazan más allá de las ideologías, porque la ciencia no tiene bandera y realizar estas tres grandes tareas simultáneamente no es algo realista porque Chihuahua no está de humor para “intentos fallidos”.
Autor:El Heraldo Fuente:https://www.elheraldodechihuahua.com.mx/columna/educacion-izquierda-y-derecha