Grupo Loga | la-buena-educacion

La buena educación

Los padres de familia y los maestros hablamos de la necesidad de brindar educación de calidad.



Pero, ¿qué es realmente educar? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, educar es: Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales por medio de preceptos, ejercicios, y ejemplos. Educar es dirigir, encaminar. En pocas palabras, educar es “sacar” lo mejor de las personas. Por tanto, si la educación tiene como fin “sacar” lo mejor que hay dentro de cada persona, o perfeccionar a dicha persona, ¿cómo debe ser una buena educación? ¿En qué se debería basar una educación de calidad? ¿Qué temáticas deben abordarse en la casa y en la escuela a fin de brindar una buena educación?
Considero que la temática básica de una buena educación debería encaminarse a la resolución de las preguntas milenarias en la historia del pensamiento. A las preguntas que llevaron a la humanidad a la reflexión filosófica. Una educación realmente buena ha de considerar desde temprana edad la existencia de Dios. De un ser superior. Del alma humana. De un propósito noble en la vida. ¿Puede entenderse la humanidad como tal sin la certeza de la existencia de Dios? Si nos empeñamos como hasta ahora en una educación basada en valores sin una reflexión seria sobre los mismos seguiremos con los pobres resultados actuales.
Hay que inculcar en los jóvenes y niños la práctica de las virtudes. Una educación que busca el desarrollo de virtudes supera con mucho a la educación basada en valores.
“Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío”, decía Confucio. La formación integral del individuo no debe estar excluida de retos. Los retos afrontados con decisión, con entereza forjan el carácter. ¿Por qué evitar a los hijos la oportunidad de crecimiento que representa un reto, una dificultad? No es lo mejor para su formación decirle siempre y bajo cualquier circunstancia que lo que hace está bien hecho. Hay que permitirle sufrir un poco, batallar, esforzarse. Es parte de su formación.
Somos una sociedad que parece, en muchos aspectos un barco que navega en alta mar, pero sin brújula. Sin carta de navegación. Sin rumbo. Decimos que queremos como padres de familia y como maestros lo mejor para nuestros hijos, y los enseñamos a vivir de manera egoísta, egocéntrica. Los padres de familia ayudan a sus hijos de primaria a crear cuenta de Facebook, y a mentir en la edad mínima que se requiere para crear dicha cuenta. Mal ejemplo para su educación. Ya ni la televisión entretiene a los chiquillos; es el “face”. Hay que enseñar a los jóvenes actuales que las mejores cosas de la vida no están en Facebook, y tampoco es necesario publicarlas en Facebook.
Una educación refinada no se caracteriza por clases de jazz, inglés y computación, etc… se caracteriza por el ejemplo de los educadores en la práctica de la virtud. De decir la verdad, de trabajo, de estudio, de superación, de ayuda al prójimo. Trabajamos a fin de proveer a los hijos de todos los bienes materiales que consideramos necesarios para ellos, y dejamos en muchas ocasiones de procurarle bienes no materiales, pero más importantes, en aras de una pretendida calidad de vida. ¿Queremos calidad de vida en casa? Invitemos a Dios a casa. Hagamos que Dios se sienta bien en nuestra casa. No hay mejor educación posible.
Autor:El Heraldo Fuente:https://www.elheraldodechihuahua.com.mx/columna/la-buena-educacion