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Apostar a la educación

¿México o la CNTE?



Foros van y vienen. Estamos habituados al desfile de gurús. Pero pasados los días la mayor parte de la riqueza de esos encuentros cae en el olvido. Regresamos a la misma rutina informativa.
En la Riviera Maya se dio otro encuentro convocado por el Foro Económico Mundial. Destacó la presencia de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía (2001), conocido por sus posicionamientos críticos de la globalización y de los “fundamentalistas de libre mercado”.
Stiglitz fue a la boca del lobo; en el panel estuvo acompañado por Alejandro Ramírez, brioso empresario (Cinépolis). Alejandro es un mexicano muy comprometido con su país, en particular con su estado, Michoacán. Pocos saben que Alejandro tiene además una sólida formación académica. Fue alumno de Amartya Sen, el también premio Nobel de Economía (2008), quien considera a Alejandro uno de sus alumnos más destacados. Se lo escuché al propio Sen.
Sen es el creador del Índice de Desarrollo Humano (IDH), un instrumento de medición del bienestar que llegó a romper los paradigmas existentes. La tesis central de Sen puede sintetizarse en el hecho de que conocer el ingreso per cápita no basta para medir el verdadero bienestar. Hay países petroleros, con un altísimo ingreso per cápita, habitados por miserables. Por eso es necesario medir otros factores, salud y educación los principales. El IDH, adoptado por la ONU, es un referente obligado.
Stiglitz fue amable con las reformas mexicanas. Lo he tratado y puede ser ácido puro. Estuvo abiertamente en contra del Tratado Transpacífico. Pero, en lo general, fue optimista sobre México. Destacó una reforma en particular, la educativa. Esa dijo, sí puede traer prosperidad y mayor igualdad. Mostró entusiasmo por ella. Lanzó el término “sociedades del aprendizaje”. Alejandro Ramírez, apasionado del tema educativo, fue su mejor mancuerna. Unas “sociedades del aprendizaje” en las cuales la información fluye a todos, todos es todos. Por eso la conectividad y la era digital deben llegar a todos los rincones de México. Sólo así no surgirán nuevos privilegios de origen. ¡En esas andábamos y que se estrella el nuevo satélite!
Aprender para formar juicios
La información cambia los paradigmas. Pero no sólo se trata de ofrecer información, sino de que los educandos aprendan a hacerse de información por sí mismos para formar sus propios juicios. De allí la discusión se fue a las herramientas, a las tecnologías de la información y la necesidad de invertir en ese sector. Las aseveraciones de Stiglitz y Ramírez eran de esperarse, y se suman a la ola de textos sobre las sociedades del conocimiento que deben ser capaces de generar riqueza como nunca antes lo ha visto la humanidad. Pero hay sorpresas.
“Aquellas políticas y programas que mejoren el aprendizaje estudiantil generarán puestos de trabajo y acelerarán los aumentos en el ingreso, especialmente entre pobres y vulnerables”. “Enfatizar la calidad educacional, conservando las conquistas en asistencia, es crucial para el crecimiento económico…” Y continúa “…las personas podrán salir de la pobreza extrema por sus propios medios y muchos podrán compartir la riqueza creada…” La sorpresa proviene de la autoría de esas expresiones: Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial. Disminución de la pobreza extrema, mayor crecimiento, generación de riqueza, mayor igualdad, las coincidencias son muchas. Apostar en serio a la educación pagará muy bien. Ellos lo ven con claridad.
A todo esto es a lo que se opone la CNTE chantajeando ahora al Estado mexicano con impedir las elecciones. A eso han llegado después de meses de complacencias y divisiones gubernamentales. ¿Puede haber algo más grave? En México las marchas, los plantones, los actos violentos de la CNTE, las terribles calificaciones reiteradas del propio Foro que nos envían al sótano nos han hecho perder de vista el calado de la reforma educativa en curso. Esas resistencias desnudan los muchos intereses que afectó, desde los maestros con cheques mensuales millonarios mostrados por “Excélsior”, pasando por el cínico ausentismo, hasta los corruptos controles gremiales o el rechazo a la evaluación. La reforma dolió. Y habrá más dolor: nueva forma de evaluación a alumnos y censo en escuelas de educación media superior, son los más recientes anuncios.
Que las trifulcas no nos cieguen, la reforma va en la gran mayoría de las entidades de la República, SNTE incluido, pero tardará en fructificar. Por ello se necesita su relanzamiento emocional, para borrar así las sombras y creer en el México que está en ciernes. Llegó la hora de las definiciones ¿aceptar el chantaje y cancelar un mejor futuro para millones de mexicanos o, de una vez por todas, enfrentar a la corrupta minoría retrógrada de la CNTE y derivados?
Autor:Diario de Yucatán. Fuente: