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Educación y futuro

La educación no puede, ni debe ser rehén de ningún grupo, en ella está el futuro de la nación como lo advirtió hace unos días el rector de la UNAM, José Narro Robles: “En la educación y la cultura está el secreto de la humanidad, para ser mejores como personas y como sociedades. Sin la primera no construimos futuro individual ni colectivamente”, dijo.



Concluyó el primer día de clases del ciclo 2015-2016 y el reporte fue: sin novedad. Las amenazas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de boicotear el regreso a las aulas no se cumplieron; evidencia clara de que han perdido el control de un sector neurálgico en la sociedad y el país.
La educación no puede, ni debe ser rehén de ningún grupo, en ella está el futuro de la nación como lo advirtió hace unos días el rector de la UNAM, José Narro Robles: “En la educación y la cultura está el secreto de la humanidad, para ser mejores como personas y como sociedades. Sin la primera no construimos futuro individual ni colectivamente”, dijo.
En efecto, sin una buena plataforma académica México seguirá en el sótano del progreso y del bienestar social. El lastimoso estado en que se encuentra el sistema educativo impone una seria reflexión sobre el carácter multifactorial del problema que involucra la responsabilidad del sector público, la autoridad educativa, de los padres y tutores, de los medios de comunicación, así como la influencia del contexto socio-cultural en el que se mueve cada mexicano.
El caminito de la escuela es largo, todos jugamos un papel relevante y debemos tomar conciencia de ello, para impedir que avance la ignorancia y la mediocridad. De acuerdo con el informe “¿Cómo va la vida?”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). México se encuentra en el último lugar de 36 países, tanto en nivel de educación y competencias como de seguridad personal.
El documento destaca que en nuestro país sólo el 37% de los adultos de entre 25 y 64 años concluyó la secundaria, muy por debajo del 75% que representa el promedio de la OCDE y uno de los más bajos entre los países miembros (además de Rusia y Brasil, agregados al informe). Precisa también que sólo el 39% de los hombres y 36% de las mujeres terminó la preparatoria, el mínimo requisito para competir en el mercado laboral.
Una cruda realidad que tiene su origen en el tipo de enseñanza que se imparte en las escuelas.
El informe enfatiza que la pobre formación educativa de los mexicanos tiene al país sumido en tal “mediocridad” productiva que, desde hace 20 años, los indicadores de crecimiento económico de México van en picada y a la fecha son hasta 60% inferiores al promedio del resto de los países miembros.
Una de las principales razones de este “mediocre rendimiento”, dice el estudio “México, políticas prioritarias para aumentar las habilidades y el conocimiento de los mexicanos para una mayor productividad”, es el “pobre nivel de habilidades de su fuerza de trabajo” y su bajo desempeño escolar, estos a su vez causados por la mala calidad de un sistema educativo que dejó de ser atractivo.
Así las cosas, el gran desafío de este regreso a clases, luego de neutralizar al magisterio disidente, es el de elevar la calidad de la educación y el grado académico de los estudiantes de todos los niveles, a fin de abandonar el sótano en el que estamos producto de alianzas perversas que derivaron en chantajes de grupúsculos interesados en continuar con prácticas como “el otorgamiento de un plaza magisterial de forma automática”.
El documento de la OCDE, señala también que: “El Gobierno mexicano ha aplicado una serie de reformas para mejorar tanto la cantidad como la calidad de la educación obligatoria (…) Los temas clave que falta resolver son el aumento en la calidad de la enseñanza, la profesionalización de los líderes y la transparencia en la gestión y financiamiento de todo el sistema”. ¿Se atreverán gobierno, sindicato y coordinadora?
Autor:Guillermina Gómora Ordóñez (Ferriz) Fuente: