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“La lectura es una capacidad fascinante que nos abre la puerta a muchos mundos”

ISABEL SOLÉ, Catedrática de Psicología de la Educación en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona.

Fuente:http://www.aulaplaneta.com/2018/03/21/entrevistas-a-expertos/la-lectura-es-una-capacidad-fascinante-que-nos-abre-la-puerta-a-muchos-mundos/


Coordinadora durante varios años, y actualmente miembro del grupo de investigación LEAC (Lectura, Escriptura y Adquisición del Conocimiento), responsable del desarrollo de varios proyectos de investigación centrados en el estudio de los procesos de lectura y escritura para aprender. Ha sido miembro de la Comisión de Estudios del Doctorado Interuniversitario de Psicología de la Educación, y de la Comisión de Doctorado de la Facultad de Psicología.
Su investigación de doctorado, La enseñanza de la comprensión lectora: un punto de vista interactivo, recibió el Premio Extraordinario de Doctorado de la Facultad de Psicología (1986), y fue galardonada con el IX Premio de Educación Josep Pallach (1987). Su actividad investigadora, que ha dado lugar a libros y numerosos artículos científicos y de divulgación, siempre ha estado centrada en el aprendizaje y la enseñanza de la comprensión lectora.


  • Háblanos un poco de tu actividad y tus intereses

Me he dedicado a la educación en general, y especialmente a todo lo que tiene que ver con el aprendizaje de la lectura, desde el ámbito escolar en todas las etapas, y, en menor medida en el ámbito familiar. Este es el tema de mi tesis doctoral, y nunca he dejado de investigar en ello, durante 36 o 37 años de los 39 que llevo en activo. Toda mi carrera se desarrolló en la UB, excepto un par de años en el ámbito de la educación obligatoria. Daba clases de Psicología de la Educación y de Intervención Psicopedagógica. Básicamente en la licenciatura de Psicología, y también algunos años en la de Piscopedagogía, cuando esta especialidad comenzó a estructurarse. Y luego en masters y doctorados, vinculados a la psicología de la educación.
  • ¿Somos conscientes de la importancia de la lectoescritura?

No suelo hablar nunca de lectoescritura, creo que es mejor conservar los dos términos por separado, ya que si bien comparten algunos aspectos, cada uno de ellos implica unos determinados procesos cognitivos.
La lectura y la escritura son instrumentos indispensables para no sufrir discriminación, ya que son esenciales en nuestra vida cotidiana, desde pulsar las teclas de un cajero automático, saber qué autobús coger o seguir una receta… es una necesidad básica. Pero además, la lectura es una capacidad fascinante. A través de ella conectamos con mundos propios y ajenos, con otras realidades y ficciones, podemos contrastar nuestra forma de ver el mundo con la que tuvieron grandes genios… La lectura es una llave que nos abre la puerta a muchos mundos. Es una de las mejores amigas que puedes tener. Es discreta, nunca te hace reproches aunque la abandones y te recibe con los brazos abiertos cuando decides volver a ella. También es una competencia indispensable en la educación. Un sistema que no logra formar lectores es un sistema que necesita revisar su funcionamiento.
  • ¿Cómo podemos implementar la lectura en el aula?

Si buscamos en Google “métodos para potenciar la lectura” seguro que al menos nos aparecen 800.000 referencias. Hay muchísima literatura en torno a cómo enseñar lectura y escritura. La respuesta excedería a esta entrevista, pero me gustaría comentar algunos puntos.
Cuando nos preguntamos por el método, puede parecer que hay una única forma de enseñar a leer, y que cuando la aprendemos podemos leerlo todo. Pero sabemos que la lectura no se aprende de una vez. Entre la lectura de un niño de seis años que empieza a descifrar símbolos, o la que hará ese mismo niño con 12 años o la que hacen su madre o su profesor, hay una gran diferencia. Y si bien para todas ellas necesitamos acceder al código que traduce las palabras, para cada una hace falta un esfuerzo distinto. Decíamos que la lectura es una llave que nos abre muchas puertas, y una de ellas es la puerta al aprendizaje. Cuando leemos aprendemos, incluso cuando no leemos con la intención de aprender, pero para hacerlo con las exigencias propias de la escolarización no basta con leer sin más. Hay que hacer cosas con la lectura.
Leer se puede enseñar desde perspectivas diversas, siempre respetuosas con el lector debutante, pero es básico pensar que la lectura no es una técnica, es una competencia. Perrenoud decía que las competencias son piedras preciosas pero no como las que uno guarda en un joyero: hay que ponerlas a trabajar para que cada vez sean mejores. Con la lectura pasa algo parecido. A lo largo de toda la escolarización hay que aprender a leer nuevos textos, con tareas cada vez más complejas que nos permiten alcanzar distintas finalidades.
  • Ahora se comenta que la gente lee más gracias a las redes sociales, pero no la lectura que debería… ¿Cómo nos influye la tecnología?

De la misma forma que cualquier artefacto cultural que formatea nuestra mente. ¿Cómo influyen los móviles en la memoria, por ejemplo, ahora que en cualquier momento accedemos a la información?
Tanto los jóvenes como los adultos leemos y escribimos de una determinada manera en el whatsapp. Sin que ello signifique que vamos a escribir todo de ese mismo modo. Todo nos puede afectar. Hay muchas investigaciones que dicen que este tipo de lectura instantánea nos hace más rápidos, más multitarea. Pero nada sale gratis: también nos quita concentración.
Leer es interpretar, dar significado a un texto mediante el conocimiento que tenemos. Muchos estudios advierten que con este tipo de lectura digital se pierde concentración, se pierde capacidad de leer textos de cierta longitud, a los alumnos se les cae el alma al suelo si han de leer veinte páginas. La gente dedicamos unos quince segundos a mirar una web, el que está acostumbrado a esto verá las 20 páginas como un reto… Pero no todo es negativo. También es una lectura rápida que nos hace ir a lo esencial. Pero si solo leemos whatsapps o haikus solo desarrollaremos capacidad de lectura para este tipo de texto. De la misma forma, si leemos solamente best-sellers fáciles, desarrollamos una capacidad para ese tipo de lectura, aunque sean textos largos. Y si leemos textos un poco más complejos, con vocabularios más duros, nuestra competencia de lectura se fuerza y se amolda.
En la escuela hemos de enseñar a los alumnos a hacer un uso con criterio, crítico, de la información que reciben de Internet. Si los estudiantes no adquieren criterios para navegar por la red, para elegir qué se lee, habremos fracasado como formadores.
Una de las tareas que con mis compañeros de asignatura hacíamos en la facultad era dar a los alumnos un tema a elegir para hacer un trabajo. Cada trabajo tenía una recomendación de lectura, un texto básico. Los estudiantes tenían que proponer dos o tres lecturas adicionales: el hecho de buscarlas era parte del trabajo. Entre esas lecturas, era muy difícil que apareciera un libro. No pasaba casi nunca. Ni siquiera un capítulo de un manual. Todo eran listados de webs. A lo mejor había alguna web fiable, referenciada por una universidad, pero también webs de gente desconocida donde alguien hablaba sobre el tema sin que su autoridad quedase acreditada de ninguna manera. Y todo venía mezclado. Y eso quería decir que en el trabajo las ideas estaban también mezcladas. Esto es un problema, porque ellos veían una información que era muy interesante, pero también hay que ver que sea fiable, contrastable. En Internet debería ser como cuando entras a buscar un libro en una librería, hay que tener un criterio de selección.
Que un chico sepa leer muy bien No significa necesariamente que tenga criterio para elegir qué libro leer. Por eso digo que las áreas curriculares son unas fantásticas coartadas para enseñar a los alumnos a leer y escribir textos propios de esas áreas. Saber que un autor de Historia es más fiable que otro es algo que se enseña desde la Historia.
La estrategia para entender un texto de Química, por ejemplo, no tiene nada que ver con la que necesitamos ante un texto en el que Javier Tusell se posiciona ante el franquismo. El lector ha de tener otros criterios.
  • ¿Esta diferenciación se lleva bien a cabo en las escuelas?

Bien y mal son categorías morales y no me considero con autoridad para analizarlas. Con esto pasa como con casi todo en la vida. Hablemos por ejemplo de un chico que acaba de aprender a ir en bicicleta. No le pondremos a hacer carreras de bicicross. Antes, ha de pasar un proceso de aprendizaje, alguien le tiene que enseñar cómo cambiar las marchas, dónde derrapar. Con la lectura pasa un poco lo mismo. Al principio del aprendizaje le dedicamos mucha atención socialmente, los padres y los profesores, pero una vez el niño a aprendido a leer parece que ya se le puede dejar solo. En educación tenemos la tendencia a culpar al anterior. Cuando los alumnos llegan poco formados a la universidad decimos que es culpa de Secundaria, y éstos le echan la culpa a Primara, allí a Infantil, y en Infantil a las familias. Eso no soluciona nada. No se lee bien en la universidad por haber aprendido en Secundaria -aunque esto por supuesto ayuda-, sino que es necesario a aprender a leer en todo momento , pues a lo largo del itinerario formativo y vital de un individuo, la lectura a ser necesaria para múltiples finalidades. A veces tenemos una visión un poco simple de la lectura, pensamos que si puede leer un cuento Ya se puede leer cualquier texto, pero no es así. Mucho menos si se trata de leer para aprender. Hay que tener claro lo que se quiere aprender, y también lo que ya se sabe del tema.
La buena noticia es que esos conocimientos se pueden enseñar. La mala, que se enseñan menos de lo que deberían.
  • Los planes de estudio contemplan lecturas obligatorias…

Está previsto que los alumnos tengan que leer determinadas cosas, pero no tanto que se les enseñe cómo leerlas. No es lo mismo leer un enunciado de un problema, en el que te esconden una información, que un enunciado que te ofrece toda la información. Las estrategias de lectura se pueden enseñar, pero no se suele hacer.
A menudo se pide a los alumnos un resumen de un texto. Pero saber leer no implica necesariamente saber resumir. Hay diferentes tipos de resumen, depende de para qué lo quieras. Hay que enseñar cómo resumir, identificar las ideas principales, relacionar las informaciones a lo largo de un texto… Muchos chicos hacen un resumen por párrafos, sin tener en cuenta si la información se repite. No sacan la esencia del texto, no organizan la información. Todos estos aspectos no están lo bastante atendidos, en general.
  • El informe PISA ahora evalúa la competencia lectora, ¿cómo lo valoras?

Lo interesante de PISA es que es un test que evalúa determinados aspectos de la lectura. Como mínimo, tiene en cuenta los distintos procesos que se ponen en marcha cuando leemos para localizar información, para interpretarla o para valorarla. PISA tiene en cuenta estos tres componentes y las tareas que propone van encaminadas a ello. Lo hace también en diferentes tipos de texto –ahora incluye texto digital- y tiene una estructura de niveles. Para mí es poco relevante el ranking en comparación con otros países. No saco nada de eso. Pero cuando PISA dice que los chicos de quince años tienen buenas competencias en tareas de lectura sencillas y que en las tareas complejas seguimos teniendo un gran número de alumnos con nivel muy bajo, eso sí que me sirve, me dice dónde tengo que atacar. Seguramente no hace falta atacar en tareas sencillas, con textos familiares, quizás nos falta insistir en las tareas algo más complejas, que obligan a comparar, argumentar… es ahí donde fallamos.
  • En los últimos años hay tendencia que pide la recuperación de los clásicos en Humanidades ¿qué opina?

En el sistema educativo no cabe todo, eso es así. Muchas voces alertan de que siempre pedimos a la escuela que haga lo que no hace la sociedad. Porque yo pregunto, ¿fuera de la escuela, alguien me puede decir dónde están los clásicos? Hay que ser conscientes. Si estuvieran presentes en la sociedad, no sería difícil que estuvieran en la escuela. Disfrutar de la cultura clásica es maravilloso, como de la música clásica, pero para todo uno necesita una formación. En el mundo de lo rápido, de lo instantáneo, y es algo que ya nos pasa a los que nos hemos formado con los clásicos, si algo va lento te pones nervioso. Han de formar parte de la lectura, pero hay que dar elementos para que la gente se pueda enfrentar a un Ulises. O hay que dar buenas razones para decir por qué es interesante leer Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Si realmente hay un buen trabajo de formación y descubrimiento, no lo deberíamos ver como algo tan ajeno. Hoy, incluso a los 16 años, los chicos leen versiones muy descafeinadas de los clásicos.
Hay pensadores norteamericanos, un poco apocalípticos, que vaticinan que en unos años la lectura volverá a ser lo que fue en sus orígenes: una actividad selectiva para unas élites ilustradas. Leer los clásicos, leer para aprender, costará un esfuerzo que la gente no querrá hacer.
Después hay otro aspecto. ¿Cómo transmites tú el placer de la lectura… si no lo experimentas? Es algo personal, pero es educable. Si no te educan, tú probablemente no comerías pescado ni espinacas, solo patatas fritas y hamburguesas. Y luego lo agradeces, cuando degustas un lenguado y una copa de vino, y sabes cuál es bueno. En la lectura hay que seducir. Pennac dice que leer es uno de esos verbos, como amar o desear, que admiten muy mal el imperativo.
Conozco a un profesor de Literatura de ESO que a sus alumnos que les leía Virgilio, en una clase en la que se creaban ambiente, unas velas, una música… era capaz de generar una atmósfera que hacía que aquello tuviera un sentido. Y al menos uno de aquellos treinta chicos seguro que siguió leyendo. Muchos chicos no ven leer en su casa, nunca.
  • Cada vez hay menos espacios donde leer…

Esto es paradójico, ahora los educadores tenemos unos medios inimaginables en otras épocas. Podemos hablar de la Acrópolis y estar viéndola en vídeo. Es curioso que con estos medios no seamos capaces de educar a los alumnos a ser capaces de ver, analizar, a tener criterio
Creo que aún no hemos cambiado el paradigma dentro de la escuela. Y es algo obligatorio porque ahora la escuela tiene muchos competidores. Los chicos se aburren en la escuela y en la universidad, porque lo tienen todo a su alcance, con videos, muchas veces mejor explicado. Pero hay que ayudar a leer. Tengo una nieta de dos años y medio y le estoy explicando el viaje de los Argonautas, y a ella le encanta.
  • Qué opinas de las campañas para el fomento de la lectura
Es muy difícil que un chaval se enganche a la lectura si en su casa no ve leer a nadie. Y a la vez es casi imposible que no le guste leer si le leen. Y en los centros hay ahora algunas iniciativas, como que cada día tengan un rato de lectura. Hay proyectos interesantes, como los padrinos de lectura, que juntan a un niño pequeño con otro más mayor que le lee, y con el que se fomenta el aspecto más emocional de la lectura, que crea vínculos. Es una perspectiva que está bien… animar a la lectura, para mí significa hacer que otro tenga ganas de leer lo que tú has leído, y eso pasa por comentar, por relacionar con otros ámbitos… a veces no son caminos directos, como cuando hablamos de fomentar, sino algo sutil, más indirecto: seducir.