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Cómo ser el maestro al que los niños aman

Sabes que quieres ser el mejor maestro. Quieres que los niños te quieran. Bien, definitivamente no es fácil y probablemente será desafiante; sin embargo, si realmente quieres ser un gran y querido maestro y estás dispuesto a trabajar para ello, sigue leyendo.



No seas remilgado ni formal. Simplemente sé casual y ten los pies en la tierra. Esto no significa que debas permitir que los alumnos se vuelvan locos y pierdan el control, simplemente significa que no debes ser muy severo y formal, pues hará que los alumnos se sientan incómodos y que no tengan ganas de hacerte preguntas o simplemente hablar contigo. Aprende a tener los pies en la tierra y ser casual en la manera en la que hablas y actúas.
Enseña de una manera divertida. A ningún niño le gusta aprender de una manera aburrida. Si tienes un estilo de enseñanza divertido, práctico y único, los alumnos se interesarán en el aprendizaje, lo cual es bueno para ambas partes. Por ejemplo, si enseñas acerca de los tigres siberianos, sería más divertido organizar una visita a un refugio de tigres o a un zoológico y tomar notas en lugar de copiar las notas de la pizarra. Incluso si el tema que enseñas es realmente aburrido, como las matemáticas básicas, trata de pensar en alguna manera de hacerlo interesante o al menos fácil de entender.
Ten control. Con el tiempo, los niños se aburrirán o se irritarán si la clase es un completo caos. Aprende a encontrar el equilibrio entre tener control y ser muy estricto y mantenlo. Normalmente, tener una voz que evite las sandeces puede mantener el control. No dejes que te pasen por encima. Da oportunidades a los alumnos para cambiar su conducta, pero no dejes que nadie se salga con la suya repetidamente. Hará que ganes respeto.
Sé un buen oyente. Sería de gran ayuda que los alumnos sientan que pueden hablar contigo y hacerte preguntas y que sepan que los escuchas. Cada vez que un alumno te hable, asegúrate de mostrar que lo escuchas y trata de ser tan útil y educativo como puedas, no solo sobre los estudios, sino también sobre las cosas personales. Nunca interrumpes a un alumno mientras hable y nunca le restes importancia ni lo ignores. Escucha.
Sé divertido. ¿Quién quiere un profesor aburrido? Asegúrate de ofrecer algo especial a tus alumnos. Por ejemplo, el viernes por la tarde pueden tener tiempo libre o reproducir discos compactos que los alumnos pueden llevar (siempre y cuando sean apropiados). O si algo ha pasado, como la partida de un maestro o alumno querido o un accidente terrible, ofrece algo especial a los alumnos o deja que hablen para sacar sus sentimientos. Asegúrate de que no todo se trate de trabajo, trabajo y más trabajo.
Sé razonable. Desde luego, siempre debes tener reglas y normas y apegarte a ellas, pero deja algún espacio para las negociaciones. Si un alumno está molesto por un problema personal, no lo regañes por no trabajar apropiadamente. Si un alumno llevó un iPod a la escuela y estos no están permitidos, simplemente no lo confisques por el resto del año. Adviértele, pero déjalo absuelto.

Autor:wiki How
Fuente:https://es.wikihow.com/ser-el-maestro-al-que-los-ni%C3%B1os-aman